Mujer limpia busca…

Marcos Martínez
El papel estaba colocado en la fachada del bar, en el centro de la ciudad. La mayoría de los viandantes, que a esa hora de la mañana son muy numerosos, no reparaban en el anuncio, la mayoría miraban la pantalla de sus móviles, otros hablaban entre ellos y no pocos miraban al frente mientras caminaban con prisas —supongo que para llegar pronto a algún lugar y encontrar otra tarea que hacer con toda rapidez—. En esta época de estrecheces económica y social abundan las personas ofreciéndose para trabajar. El anuncio de la imagen sobrecoge, porque más allá de las palabras escritas que aparecen, el mensaje encierra una visión clara del mundo en el que nos movemos.

Imagino a la autora del anuncio caminando calle arriba, su extrema delgadez tiene poco que ver con cánones estéticos, y mucho que ver con una dieta poco equilibrada y escasa —es de las que piensa que las proteínas le irán mejor a sus cuatro hijos—. En su rostro destacan sus grandes ojos entristecidos por las ojeras. Los dientes, antaño blancos y dueños de una hermosa sonrisa, ahora tienden al amarillo que proporciona el tabaco. Es consciente que para los pobres, cualquier pequeño exceso o vicio debe justificarse hasta el extremo, por esto se cuida mucho de fumar en público.

A veces se siente culpable. Piensa que algo habrá hecho para que Dios le haya dado esta vida. Supongo que el sentimiento de culpabilidad viene impreso desde que de pequeña le enseñaron en el colegio que todos los males del planeta proceden de la primera mujer cuando comió la fruta prohibida del paraíso. Ella no tiene en cuenta que en los parlamentos utilicen el lenguaje no sexista, sus esfuerzos están concentrados en llevar dinero a casa. Piensa que para conseguir un trabajo digno debe demostrar que es una mujer limpia, que a la hora de la verdad, el tipo que le puede dar trabajo y con ello un pequeño alivio a la maltrecha economía doméstica, se pasa por el forro todas las leyes que protegen a los trabajadores y hablar con el "todos y todas".

Desconozco si en este tiempo habrá encontrado un trabajo, me gustaría que así fuera, pero más me gustaría que llegara un día en que una mujer no tenga que ser limpia para mostrar su dignidad y honradez. Sería un gran avance para esta sociedad que sigue sin ver lo mucho que dicen de nosotros estos anuncios.

Sit tibi terra levis.

http://marcosmartinezgutierrez.blogspot.com/

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