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Urología del Hospital de Valme incorpora el último avance para la hiperplasia benigna de próstata: la terapia térmica de vapor de agua

 diariodemoron.com|Comarca|30/11/2021


 El Servicio de Urología del Hospital Universitario de Valme ha introducido una nueva técnica en el abordaje de la hiperplasia benigna de próstata: la terapia térmica con vapor de agua. Considerada la última innovación en el tratamiento de esta patología tan prevalente en el hombre, se suma al también avance implantado por este centro el pasado mes de junio, conocido como 'Láser Verde', para su abordaje quirúrgico.

La terapia térmica con vapor de agua se basa en un novedoso procedimiento con notables ventajas para aliviar los síntomas asociados al agrandamiento de la glándula prostática. El tratamiento consiste en inyectar vapor de agua en la próstata, lo que provoca la necrosis del tejido o muerte celular, que es después eliminado por el propio cuerpo solventando los problemas ocasionados por el crecimiento de la próstata en el paciente. La intervención se lleva a cabo a través de la uretra y no requiere ingreso, por lo que puede realizarse de forma ambulatoria.

El especialista adjunto al Servicio de Urología del Hospital Universitario de Valme, Francisco Rivera, ha sido el encargado de aplicar con éxito esta técnica al inicio de este mes de noviembre en la Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria del Hospital El Tomillar.

Según el jefe del servicio de Urología de este centro hospitalario, Pedro Blasco, “es una tecnología que supone un gran avance para el numeroso grupo de hombres que, generalmente a partir de los 50, comienzan a tener dificultades por el agrandamiento de la próstata. Se traduce en una gran alternativa al tratamiento farmacológico común que, en muchos casos, produce efectos secundarios”.

Afecta al 50% de los hombres entre los 51 y 60 años y hasta el 90% de los mayores de 80 años

La hiperplasia benigna de próstata es el crecimiento de la glándula prostática que puede comprimir la uretra y, por consiguiente, reducir o, a veces, bloquear por completo el flujo de orina desde la vejiga. Afecta a aproximadamente el 50% de la población masculina entre los 51 y 60 años y hasta el 90% de los hombres mayores de 80 años. Pedro Blasco, subraya la evidencia científica sobre la efectividad de esta técnica, dado que “investigaciones realizadas y publicadas recientemente en la revista científica 'Urololy´ reflejan que sólo el 4,4% de los casos con aplicación de la terapia térmica con vapor de agua necesitó tratamiento adicional durante los cinco años posteriores de seguimiento”.

El urólogo que está aplicando esta técnica, Francisco Rivera, destaca al mismo tiempo que “al tratarse de una intervención mínimamente invasiva, se reducen también los riesgos asociados y los efectos secundarios. Tan sólo pueden llegar a producirse inconvenientes como molestias al orinar o una pequeña presencia de sangre en la orina; pero, en todo caso, se trata de efectos transitorios y temporales”.

La técnica utiliza un dispositivo portátil que aplica energía de radiofrecuencia a unas pocas gotas de agua para generar vapor. El vapor de agua se inyecta en el tejido prostático que obstruye el flujo de orina desde la vejiga, donde se convierte de nuevo en agua, liberando la energía almacenada en el vapor en las membranas celulares.

En este momento, las células se dañan de manera cuidadosa e inmediata, hasta que se produce la muerte celular. Con el tiempo, el cuerpo absorbe el tejido tratado mediante su respuesta de curación natural. La intervención tiene una duración de no más de 10 minutos, independientemente del tamaño de la próstata, y es segura preservando la función sexual.

Al terminar el proceso, el paciente ya puede regresar a su casa y lo único que necesita es llevar una sonda vesical durante unos días, que le será retirada también en el centro hospitalario donde se le practica la intervención.

Gran avance asistencial y mejora de la calidad de vida

Esta técnica supone un gran avance en los tratamientos para la hiperplasia benigna de próstata y una esperanza en mejora de calidad de vida para los hombres con esta patología. Especialmente para aquéllos a los que les preocupa la preservación de su función eyaculatoria, los que presentan un elevado riesgo anestésico/quirúrgico, los que toman tratamiento antiagregante o anticoagulante y no pueden suspenderlo, los que no toleren o no quieran tomar tratamiento oral de forma crónica y de forma general o aquéllos que no respondan a tratamiento médico y prefieran una alternativa menos agresiva, con menos complicaciones que las opciones quirúrgicas habituales.

Aunque existen varias alternativas para tratar esta enfermedad, desde el servicio de Urología del hospital sevillano subrayan que con la terapia térmica de vapor de agua se consiguen excelentes resultados y que los pacientes vuelvan a sentirse bien sin pasar por los inconvenientes de un quirófano y sin apenas efectos secundarios. En definitiva, como afirma Francisco Rivera, “se consigue una mejora de su calidad de vida de una manera rápida y segura”.

 

 

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