Bomba de humo

Carlos Ortén
Tras la muerte de una mujer que llevaba doce horas en una camilla esperando en las urgencias de Úbeda y la del hombre que llevaba cinco horas en urgencias, esta vez en Antequera, sufrió un ictus y no se enteraron, han sido rápidos en sacar las bombas de humo, ya clásicas pero que les sigue dando resultado.

Por un lado, con el tema del lenguaje no sexista, esta vez a las asociaciones de consumidores. Lo ha denunciado la propia organización en su página web explicando que "la Junta de Andalucía ha advertido a FACUA de que el uso de expresiones como "consumidores" y "usuarios" en lugar de "personas consumidoras" y "personas usuarias" implica prácticas de "lenguaje sexista".

Lo que alguien calificó como la "sección femenina" o mejor, feminista, del PSOE andaluz está que se sale. Desde el jóvenes y jóvenas de los 80 pasando por las miembras de Bibiana a la campaña actual. El chantaje de los imbéciles, como dice Pérez Reverte.

Por otro lado, la Junta de Andalucía a través del Instituto Andaluz de la Juventud y el Instituto Andaluz de la mujer, cómo no, no podía faltar la "sección femenina" del PSOE andaluz, lanzan una campaña para acabar con el acoso callejero a las mujeres, incluyendo los piropos a los que tacha como un tipo de "violencia de género". Toma ya, y a quien se le haya ocurrido se habrá quedado o "quedada" tan pancho o tan "pancha" y seguro que ha cobrado unos cuantos de miles de euros por ocurrírsele semejante chorrada.

Claro, como para ellos la RAE no existe, van a su bola, así les va. Vamos a ver, piropo es un dicho breve con que se pondera alguna cualidad de alguien, especialmente la belleza de una mujer. Sin embargo, grosería es descortesía, falta grande de atención y respeto.

Os imagináis en el trabajo, que entre una compañera y le digas "qué guapa vienes hoy fulanita". Acoso laboral, y si saliste con ella de joven o, simplemente un par de veces a cenar, la cosa cambia, lo pueden tomar como violencia de género, toma ya.

Me ha gustado la comparación que ha hecho Rivera, en una entrevista en Onda Cero ha asegurado que estar a favor o en contra del piropo es «como estar a favor o en contra de que existan los cuchillos, si son para matar a alguien no y si son para cortar la carne, sirven para algo». Esa es la cuestión, el piropo faltón, grosero..., que deja de ser piropo, simplemente es una grosería.

Veo, a última hora, que algún mandatario de la Junta rectifica en cuanto al piropo como tal, ha sido enorme la repercusión en las redes sociales criticando este tema.

Alguien ha tenido una "chispa" de luz y se ha dado cuenta de la burrada que estaban cometiendo. Sí que es verdad que, probablemente, se quisieran dirigir a los exabruptos, que no piropos, de trabajadores a mujeres que pasan por las calles. Pero esto demuestra un desconocimiento total de las leyes que ellos mismos pusieron, Zapatero, la ley de género, dice en su artículo 1:

Objeto de la Ley.
1. La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.

A un hombre que no conoce a la mujer, no se le puede aplicar la ley de género, tiene que haber relación afectiva o similar. Que vayan aprendiendo, desde el Estado o la Administración que detenta el poder, no se puede imponer a los ciudadanos costumbres, son ellos quienes las acogen o las rechazan. A ver si se enteran los señoritos de este cortijo que se llama Andalucía, el llevar cuarenta años no les da derecho para cambiarlo todo.

Al final misión cumplida, han conseguido que se hable del piropo, y de los imbéciles e imbécilas, en vez de las dos muertes ocurridas que, en cualquier otro país, hubieran costado dimisiones de altura.

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