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Lo que hace apenas unos meses parecÃa un asunto exclusivamente administrativo se ha convertido en Benacazón en una movilización social de gran alcance. La macroplanta de biogás y biometano promovida por AGR Biogás ha conseguido unir a ayuntamientos, organizaciones ecologistas, asociaciones y vecinos en un frente común para intentar impedir su construcción por el impacto que, consideran, podrÃa tener sobre el territorio, la calidad de vida y el entorno natural.
La situación ha despertado el interés en Morón de la Frontera, donde la misma empresa impulsa un proyecto de caracterÃsticas similares. Aunque ambos expedientes son independientes y se encuentran en contextos distintos, las razones que están motivando la oposición en el Aljarafe coinciden en gran medida con las inquietudes que empiezan a manifestarse en el municipio moronense.
El proyecto previsto en Benacazón contempla el tratamiento de 140.000 toneladas anuales de residuos agrÃcolas y ganaderos para la producción de biogás y biometano.
Desde que se conocieron sus caracterÃsticas, el rechazo ha ido creciendo hasta implicar a los ayuntamientos de Bollullos de la Mitación, Aznalcázar, Pilas y otros municipios del entorno, además de colectivos ecologistas y plataformas vecinales.
La preocupación se centra principalmente en varios aspectos:
- El elevado tránsito de camiones transportando residuos orgánicos durante todo el año.
- Los posibles problemas de olores asociados al tratamiento de grandes cantidades de materia orgánica.
- El riesgo de afección a acuÃferos y aguas subterráneas.
- El impacto ambiental y paisajÃstico de una infraestructura industrial de estas dimensiones.
- La proximidad de la planta a zonas habitadas y a espacios naturales de alto valor ecológico vinculados al entorno de Doñana.
La contestación ha dado lugar a la presentación de alegaciones y a una intensa movilización social que continúa creciendo conforme se conocen más detalles del proyecto.
En Morón la situación comienza a evolucionar de forma parecida. Los primeros avisos sobre el proyecto fueron realizados por AMA Morón, que alertó públicamente de las posibles consecuencias que podrÃa tener la instalación y reclamó una mayor información pública sobre el expediente. Aquellas advertencias, que en un primer momento tuvieron un alcance limitado, han ido despertando el interés de numerosos vecinos y empresas.
En los últimos dÃas ese interés se ha traducido en contactos entre ciudadanos, asociaciones y distintos colectivos con el objetivo de constituir una plataforma vecinal que coordine la información disponible, analice el proyecto y defienda los intereses del municipio durante la tramitación administrativa.
Quienes participan en esta iniciativa consideran que la experiencia de Benacazón demuestra la importancia de que la ciudadanÃa conozca con detalle las caracterÃsticas de este tipo de instalaciones antes de que los procedimientos administrativos lleguen a fases decisivas.
Aunque todavÃa existen diferencias entre ambos proyectos, las cuestiones que hoy se plantean en Benacazón son prácticamente las mismas que empiezan a formularse muchos vecinos de Morón.
¿Cuál será exactamente el volumen de residuos que recibirá la planta? ¿Cuál será su procedencia? ¿Qué incremento supondrá para el tráfico pesado en las carreteras del municipio? ¿Cómo se controlarán los olores? ¿Qué medidas existen para evitar filtraciones o incidentes ambientales? ¿Qué impacto tendrá sobre las explotaciones agrÃcolas cercanas y sobre el desarrollo futuro del municipio?
Son preguntas que, según los colectivos que comienzan a organizarse, requieren respuestas claras, estudios técnicos independientes y un proceso de información pública en el que toda la ciudadanÃa pueda participar con pleno conocimiento.
El caso del Aljarafe ha demostrado que una macroplanta de estas caracterÃsticas no afecta únicamente al municipio donde se ubica. Los efectos derivados del transporte de residuos, del funcionamiento de la instalación o de su impacto ambiental pueden extenderse a localidades vecinas, motivo por el que varios ayuntamientos han decidido implicarse directamente en el procedimiento.
Ese precedente ha servido para que en Morón aumente la preocupación y también el interés por conocer con detalle el proyecto promovido por AGR Biogás.
La creciente movilización ciudadana responde, según las personas implicadas, a la voluntad de que cualquier decisión sobre una infraestructura de esta envergadura se adopte con la máxima transparencia, tras una evaluación ambiental rigurosa y escuchando a todos los sectores afectados.
La evolución del conflicto en Benacazón ha puesto de manifiesto que la implantación de grandes plantas de biogás ya no es únicamente una cuestión técnica o empresarial, sino también social y territorial.
En Morón ese debate apenas acaba de comenzar, pero cada vez son más los vecinos que consideran necesario informarse sobre un proyecto que, de salir adelante, podrÃa tener una incidencia directa sobre el municipio durante las próximas décadas.
Lo ocurrido en Benacazón evidencia que la información temprana y la participación ciudadana pueden resultar determinantes en este tipo de procedimientos. Y esa es precisamente la idea que empieza a extenderse en Morón: conocer hoy el alcance del proyecto puede ser la diferencia entre participar en su futuro o limitarse a asumir sus consecuencias cuando ya sea demasiado tarde.